El gobierno de la palabra

Endurecer las penas para la prensa

In Actualidad, Territorio no neutral on 28 de agosto de 2012 at 16:56

Hay muchos españoles que están desperdiciando su capacidad de razonar. Me refiero al caso de los niños desaparecidos. Repitan conmigo: desaparecidos. Al fin y al cabo es lo único que sabemos a ciencia cierta. Unos niños han desaparecido. No sabemos y no podemos afirmar que esos niños hayan muerto. No sabemos y no podemos afirmar que esos niños hayan sido asesinados.  No sabemos y no podemos afirmar que esos niños hayan sido asesinados y posteriormente quemados. Y mucho menos sabemos quién ha hecho qué. Repitan: hay niños desaparecidos y una investigación en curso. Y hasta ahí.

El diario La Razón, en su portada de hoy, sobre una foto del padre de los niños desaparecidos:

Cadena perpetua. Los dientes de leche delatan al asesino.

El diario ABC, en su portada de hoy, sobre una foto de los niños desaparecidos:

Bretón asesinó y quemó a sus hijos.

Empecemos por la petición de cadena perpetua para el secuestrador y asesino de los niños desaparecidos. ¿Qué razonamiento lleva a alguien a pensar que establecer la pena de  cadena perpetua puede ser algo bueno para la sociedad? Voy a descubrirles una cosa: la cadena perpetua no evita crímenes. Primero, porque las condenas son siempre posteriores al delito, así que para poder ejecutar la cadena perpetua alguien ha tenido que cometer un crimen. Y segundo, porque ¿acaso piensan los criminales en la pena cuando cometen un crímen? ¿Se imaginan al marido maltratador pensando “si mato a mi esposa, me puede caer cadena perpetua, mejor no lo hago”? ¿Se imaginan a un asesino de niños valorando la posible condena? ¿Se imaginan a un terrorista suicida en esa situación?

En cualquier caso, lo más grave no es que se pida la cadena perpetua, es que se está pidiendo para una persona concreta que aún no ha sido juzgada. La Razón evita pedirlo literalmente, aunque lo hace con la combinación de titular +  foto de portada. ABC en cambio, no pide la condena, pero sí declara culpable a una persona. Estas dos conductas deberían ser condenadas, por la sociedad en su conjunto y por un juez. ¿En qué clase de país se ha convertido España? ¿Secuestran una revista satírica por una broma sobre la familia del jefe de estado y no se toman medidas contra dos periódicos que están mintiendo conscientemente en portada?

Insisto en que están mintiendo. Mañana podríamos recibir un comunicado de un secuestrador que tenga en su poder a los críos. Mañana podríamos encontrar los restos mortales de los críos en algún otro sitio. No se ha establecido de forma inequívoca que los restos encontrados pertenezcan a los niños en cuestión. Restos que inicialmente se pensaba que no eran humanos pero acabamos de comprobar que sí lo son, vean hasta qué punto es necesario verificar las cosas. Cualquier otra afirmación es una mera conjetura, con mayor o menor probabilidad de ser correcta. Pero sin una confesión, sin pruebas irrefutables, no podemos ir más allá. Y tampoco pueden hacerlo La Razón ni ABC. Y mucho menos pueden señalar y condenar a una persona, que aún no ha sido declarada culpable por un tribunal de justicia.  Pero es posible en España, porque un país donde todos son Presidentes del Gobierno aunque nadie quiere ser político (y muy pocos participan en política), bien puede tener cuarenta millones de jueces que no se han leído la Constitución.

Por su profesión, los periodistas gozan de una posición especial. Amparados por el derecho a no revelar sus fuentes y el de la libertad de prensa, ejercen una labor imprescindible en un estado democrático. Los ciudadanos necesitamos estar correctamente informados para poder emitir un voto. Y cualquier dejadez en esa función de proporcionar información veraz, contrastada y de interés público debería ser sancionada. Hay que endurecer las penas. Las penas a la prensa que publique mentiras.

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  1. “Voy a descubrirles una cosa: la cadena perpetua no evita crímenes. Primero, porque las condenas son siempre posteriores al delito, así que para poder ejecutar la cadena perpetua alguien ha tenido que cometer un crimen. Y segundo, porque ¿acaso piensan los criminales en la pena cuando cometen un crímen?”

    – Claro que las condenas son posteriores al delito, lo contrario es Minority Report :))

    – Si das como argumento en contra de una condena que el criminal no piensa en la pena, ¿Como se hace pagar a alguien por un delito, crimen, etc.?

    Salu2!

    • Me refiero a que hay delitos, precisamente para los que se piden estas penas, en los que no se trata de un pensamiento lógico. Entiendo que un defraudador fiscal sí valore la posible pena antes de cometer un crimen. En el caso de alguien capaz de matar a dos niños, no puedo encontrar ningún atisbo de raciocinio.

      Por otra parte, el objetivo de las penas privativas de libertad, según establece la Constitución no es “hacer pagar” sino reformar y volver a incluir al criminal como miembro de la sociedad. Deberíamos quitarnos la venganza y el “pagar por lo que ha hecho” de la cabeza. Algo que sólo podemos hacer si dejamos de permitir a las víctimas y familiares ser juez y parte.

  2. Magnífico artículo, una vez más. Tal cúmulo de sensateces no se merecen menos que ser encumbradas en un altar. Pero seamos justos y tratemos a todos por igual: no se ha demostrado que Urdangarín sea un ladrón, ni que lo sea Camps.

    Efectivamente, el sensacionalismo periodístico es un veneno que puede causar un daño irreparable a sus víctimas. De todos modos, una forma de luchar contra dicho sensacionalismo consiste en que seamos ciudadanos críticos, escépticos y cultos. Deberíamos conocer todos la Constitución, el Código Civil y el Código Penal. Conocer las fuentes de nuestro sistema judicial es la mejor arma que tenemos para defendernos de los informadores que no tienen escrúpulos para difamar, injuriar o tergiversar.

    Un abrazo, genio!

    • En el caso de Camps, sí se consideraron hechos probados por un juez que recibiera trajes y otros regalos. Pero no se consideró que fuera constitutivo de delito (de cohecho pasivo impropio) y no se le pudo condenar. Fíjate en el matiz: se establecieron fehacientemente los hechos, pero no eran suficientes para poder condenarlo.

      En cuanto al conocimiento de las leyes, es responsabilidad de todos los españoles. Sin embargo, es también necesario que las leyes nos protejan de las mentiras que se vierten en los medios.

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